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Carta Abierta a Adam Silver: Parte 1

Buenos días, señor Silver. Me alegra poder dirigirme a usted ahora que va a ser proclamado nuevo comisionado de la NBA y ha abandonado su carrera como detective en la T.I.A. bajo el seudónimo de Mortadelo y haya optado por un puesto más seguro y mejor remunerado. A partir de mañana, 1 de febrero, será el comisionado de la NBA, puesto que ha heredado tras ejercer de Smithers (como bien dicen los genios de La Crónica del Sofá) de David Stern, el hombre que cogió una liga de baloncesto y la convirtió en un producto comercial titánico, reuniendo a los mejores jugadores del mundo y a Bismack Biyombo. La liga le llega en el mejor momento posible, se acaba de firmar un nuevo convenio colectivo, la NBA se ve en todo el mundo, se acerca una de las mejores hornadas del draft de los últimos años...seamos francos, muy mal lo tiene que hacer para cargarse todo esto.

Lo cual no quiere decir, por otro lado, que no haya cosas que mejorar. Las hay, y graves. Por un lado tenemos lo de mantener a Milwaukee en la liga haciendo el canelo mientras Seattle no tiene a los Supersonics, pero eso lo dejaremos para la siguiente carta, donde también trataremos el tema de permitir a Charlie Villanueva seguir en la liga sin tener que pagar una indemnización o algo así. Lo que hoy me impulsa a escribirle esta carta es la disputa del All-Star Weekend y el modelo de draft, las dos cuestiones que generan más debate en el mundillo de la NBA. Por algo será, digo yo.

Adam Silver en su graduación en Duke
El All-Star Weekend tiene solución fácil, pero necesaria. El concurso de triples disfruta de buen nivel, con participaciones de jugadores de renombre, pero nunca alcanzará el caché del concurso de mates que, por otro lado, camina hacia una muerte difícilmente evitable. Los mates que hace unos años nos maravillaban ya no sorprenden porque los hemos visto hasta la saciedad, y por mucho que usted consiguiera que LeBron y George se animaran a participar, la gente diría que se han reservado y por eso no nos han vuelto locos, cuando la realidad es que hace 10 años esos mates nos hubieran explotado la cabeza. Si la gente es capaz de rebajar el listón, volverá a disfrutar de concurso de mates. Si no, seguirá perdiendo importancia hasta desaparecer.

"Papá, dile algo, que se las está jugando todas y no me pasa la pelota"
Si a todo esto le unimos la pachanga que es el All-Star Game tenemos un fin de semana con mucho entretenimiento pero poca competición, y esto es la NBA, no un subproducto de la WWE. Yo, desde aquí, le digo: Dé ventaja de campo en las finales a la conferencia ganadora del All-Star Game. No es una decisión tan novedosa, al fin y al cabo la MLB lo hace y el resultado es positivo. Las grandes estrellas no quieren lesionarse en un partidillo de mitad de temporada pero si les dices que de este partido depende la ventaja de campo en Las Finales, ay amigo, la cosa cambia. Los principales detractores de esta medida argumentan que los jugadores de equipos sin posibilidad de anillo seguirían sin tener motivación alguna. Mi respuesta es que se pongan en situación: ¿Se imaginan a Frank Vogel permitiendo a Kyrie Irving tirarse hasta las zapatillas sabiendo que de este encuentro depende jugar cuatro partidos en el Bankers Life Fieldhouse o hacerlo en el Chesapeake Energy Arena, por poner un ejemplo? O, sin necesidad de que entre el entrenador. ¿Se imaginan a Kevin Love haciendo tonterías por la cancha y a Kevin Durant, LaMarcus Aldrige o Blake Griffin permitiéndoselo? Porque yo no, sinceramente. Con esta medida tendríamos el partido de las estrellas de verdad y no el solteros contra casados que es ahora.

Tenía pensado hablarle hoy también del draft, pero la verdad es que me estoy alargando demasiado y no tengo suficientes sellos, así que lo dejo aquí por hoy y otro día abordamos el tema del draft. Usted, mientras, piense en lo del All-Star, que aún está a tiempo de llegar, sacarse su gran pene judío y dar un golpe sobre la mesa aportando al All-Star Game el picante que necesita. Con lo de la ventaja de campo, digo, no con su pene. Eso ya, si le apetece, lo va usted viendo.

Brandon Jennings, el traspaso de las múltiples consecuencias

Detroit Pistons ha sido uno de los mayores animadores de la agencia libre de jugadores este año en la NBA. Tras firmar a Josh Smith por 4 años y un total de 54 millones de dólares, los esfuerzos de Joe Dumars, General Manager de la franquicia de Michigan se centraron en un base que ayudara desde esta temporada a llegar a playoffs. Durante la Summer League de Orlando los rumores de una posible llegada de Rajon Rondo se intensificaron, pero éstos quedaron en nada y fue anoche cuando Marc Stein y Adrian Wojnarowski confirmaron la noticia. Brandon Jennings llega a Detroit Pistons vía sign&trade procedente de su hasta ahora única franquicia en la NBA, Milwaukee Bucks, a cambio de Brandon Knight, Slava Kravtsov y Khris Middleton, aunque estos dos últimos a priori forman parte del traspaso únicamente para cuadrar sueldos. Personalmente Jennings no es un base que me apasione, cualquiera que me haya leído en Twitter lo sabe, pero analizando todos los condicionantes del traspaso encontramos muchos puntos a favor del movimiento.

 BJ Samu


Para empezar, Brandon Jennings es un salto de calidad inmediato sobre su predecesor, Brandon Knight. Aquí tenemos las estadísticas de ambos en la última temporada:

 stats bj samu


Como vemos, es un aumento en todos los apartados del boxscore. Es cierto que los porcentajes de Jennings dejan bastante que desear, pero hay que tener en cuenta que es un jugador que se prodiga mucho desde la línea de tres puntos, algo que en Detroit seguirá haciendo ante la necesidad de crear espacios para su poderoso frontcourt y acude a la línea de tiros libres con éxito, así que si ajustamos su porcentaje de tiros con el True Shooting% obtenemos un porcentaje más respetable. Las 5,7 asistencias por partido pueden no parecer gran cosa, pero Detroit no tiene un base que promedie al menos esas asistencias desde la temporada 2008/09, cuando Billups se marchó. Curiosamente, en su primera temporada en Detroit el propio Chauncey promedió 5.7 asistencias con unos porcentajes de tiro muy similares a los de Jennings. 

BJ samu 2
 

Con todos estos datos es lógico pensar que Detroit gana con este traspaso, obteniendo a un jugador ya asentado en la zona noble de bases de la liga y con visos de seguir creciendo que les permita luchar por playoffs. Pero es que no acaba ahí la cosa ya que el contrato de Brandon Jennings, 24 millones de dólares por 3 años, podría considerarse una ganga viendo los contratos que se han ofrecido durante este verano a jugadores como Thiago Splitter, Monta Ellis o el mismo Josh Smith. Y aquí es donde entran Charlie Villanueva y Rodney Stuckey

¿Cómo pueden Villanueva y Stuckey suponer algo positivo para los Pistons en todo esto? Será la pregunta que todos se hacen ahora mismo. Pues lo son, y bastante. Cuando saltó la noticia del traspaso pero no se conocían los jugadores involucrados todo el mundo dio por sentado que uno de los dos, junto con sus 8,5 millones de contrato este año, marcharía para Milwaukee. Ningún fan de los Pistons habría llorado su marcha, pero retenerlos supone que Detroit liberará 17 millones de dólares en salarios el año que viene. En estos momentos Detroit se encuentra 3 millones por encima del límite salarial, sin pagar impuesto de lujo, con lo que en el verano de 2014 contarán, si mantienen a ambos, con 14 millones de margen. No hay que olvidar que los Pistons han de acometer la renovación de Greg Monroe, lo que en el peor de los casos les dejaría con cerca de 10 millones de dólares para contratar jugadores en la que será una agencia libre repleta de estrellas y calidad, una cantidad nada desdeñable. Además podrán gastar todo ese espacio sin temor, ya que Brandon Knight acababa contrato en 2015 y habría que haber guardado espacio para él pero ya no será necesario.

En definitiva, parece que Dumars ha encontrado el camino para enmendar sus fatídicos fichajes de Ben Gordon y Charlie Villanueva. Detroit tiene un equipo plagado de jugadores listos para explotar y además serán capaces de competir desde ya. Si sale mal, los Pistons tendrán margen salarial para intentar arreglarlo y aunque no lo consiguieran, que el contrato de Jennings sea de solo 3 años no les condena de la misma manera que Gordon y Villanueva. Si, por el contrario, saliera bien y un equipo con Brandon Jennings, Josh Smith, Greg Monroe y Andre Drummond diera lo mejor de sí mismo con las aportaciones de Chauncey Billups, Kentavious Caldwell-Pope, Kyle Singler y compañía, la liga y los aficionados estaríamos de enhorabuena, sobre todo los aficionados de los Pistons. Después de tantos años de mediocridad social y baloncestística, Detroit puede haber encontrado un motivo para sonreír de nuevo. 

Escrito por @samu_vr