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La montaña rusa de Sacramento

Siempre he pensado que los Sacramento Kings son como una especie de montaña rusa. El equipo, sin alcanzar grandes éxitos, alterna temporadas mediocres con temporadas no buenas, pero si satisfactorias para lo que aspira el equipo.

Los primeros años de franquicia de esta corporación estuvieron marcados por los cambios y las decepciones deportivas. Originalmente en Rochester, los Kings (hasta su traslado a Kansas los Royals) llegaron a la capital de California haciendo escala en Cincinnati, Kansas City y Omaha. Recién mudados a SAC, en el 85, obtuvieron al prometedor Pervis Ellison en el draft, un potente ala-pívot dispuesto a hacer historia. Pero como suele ocurrir, las lesiones le dijieron no. Esto, unido a los trágicos sucesos del accidente de tráfico del base Bobby Hurley y al suicidio de Ricky Berry sentenció que la mala suerte acompañaba al equipo por allá donde viajara. El fiasco deportivo era evidente: clasificaban como uno de los peores combinados de la liga y entraron a playoffs tan solo una vez entre el 85 y el 95. 


Pero tanta mala suerte acumulada tuvo que hacer caso a esa ley del universo que dice "el tiempo pone a cada uno en su lugar". Sacramento, una ciudad que pese a ser la capital de uno de los estados más significativos de EEUU como es California, ha quedado eclipsado siempre por ciudades como Los Ángeles, San Francisco, San Diego... De hecho, la mayoría de la gente piensa que L.A. es la capital del territorio californiano, y no es tan disparatado pensarlo. Pero, volviendo a lo deportivo, los Kings tuvieron un inicio de los 90 duro. Con Mitch Richmond como único reno tirando del trineo, a los Reyes de California se les hacía difícil avanzar. Una pésima gestión de su GM Jim Thomas dejó el equipo como siempre, pese a las esperanzas de los fans.

En el año 97 fue cuando la luz se comenzó a ver a través del túnel. Escaparon por fin de la mediocridad con la llegada del explosivo Jason Williams. La franquicia había cambiado de dueño y los hermanos Maloof tomaron las riendas del equipo, que todavía llevan. Traspasaron a Richmond por Chris Webber, y también obtuvieron al pívot Vlade Divac y al recién drafteado Peja Stojakovic, tirador excelente. Todo esto dirigido por Rick Adelman, un viejo rockero de la NBA. 
Nuevo milenio, nuevo rumbo. En la RS no obtuvieron un record despampanante (49-33) pero en PO el equipo se crecía, y llegó a ser aspirante a la corona. Se mantenían fieles a un estilo más bien europeo, ordenado y de equipo. Obtuvieron a Dough Christie, experto defensor, y formaron un quinteto nada mediocre. El Showshowtime, lo apodaron. Sports Illustrated lo denominó en una portada como The Greatest Show On Court Of The League, y no les faltaba razón. El talento y la excentricidad de Chocolate Blanco, el poderío atlético de Webber, la defensa de Christie, la efectividad tiradora de Stojakovic, la fiabilidad en la zona de Divac. No pintaba mal el plantel. 

Aquella portada de SI que reza: El mayor show en la pista y los Kings: baloncesto como tiene que ser. En la imagen, Christie, Divac, Webber, Williams y Stojakovic.


Finales de Conferencia, semifinales de conferencia... pero nada más. Su juego ganaba adeptos y aquella excentricidad que anteriormente he descrito de Williams tal vez era demasié. Lo traspasaron a los Memphis Grizzlies, que no habían siquiera deshecho las maletas después de su mudanza desde Vancouver. A cambio recibieron al base Mike Bibby. A los de azul y plata les vino que ni pintado un base capaz de ordenar el juego a la vez que con talento atlético. Williams, que era el mayor reclamo comercial para la franquicia y para la liga, desató la ira al abandonar California. Pero aquel trade sería genuino y los Kings terminarían firmando un registro de 61 victorias y 21 derrotas. Webber ya era el jugador referencia de ese equipo y se encontraron en la final de conferencia con sus rivales y compañeros de división: los Lakers de Kobe y Shaq. Finalmente y pese a que los Kings llegaron a obtener una ventaja de 3-2, los angelinos le dieron la vuelta y acabaron accediendo a Las Finales, dejando a los Kings fuera. Aquello es recordado como La Mayor Tragedia de La Historia del Baloncesto e incluso el árbitro del sexto partido Tim Donaghy reconoció que aquel partido estaba amañado. Pero la liga tiene esa faceta traicionera... Dejando eufemismos a un lado, los Lakers hicieron trampa y pese a que ganaron aquel campeonato cerrando el three-peat, lo hicieron de una manera completamente ilícita e injusta. 

Una vez mas la suerte se bajó de esa montaña rusa que son los Kings y Webber se lesionó durante una temporada entera. La franquicia lamentó su marcha y cayeron dos temporadas en semifinales de conferencia. No se podría definir ese momento mejor que con la frase: "el principio del fin". 

Divac se marchaba a los Lakers (otra vez), Christie a Orlando y tal vez el más fatídico fue el traspaso de Webber a los 76ers. Claro que los Kings obtuvieron algo a cambio, pero no se podía ni comparar con aquel quinteto de ensueño de principios de siglo. Los supervivientes de la masacre eran Stojakovic y Bibby. Era el 2005 y la franquicia comenzó algo que no se si describir como "reconstrucción". El único atisbo de esperanza se dio cuando tras el All Star Game de 2006 el polémico Ron Artest/Metta World Peace/inserte aquí el nombre que se ponga ahora en los Knicks dejaba los Pacers y llegaba a la franquicia destruida a cambio de todo un ídolo como Peja Stojakovic. Por primera vez en ocho años, los Kings no alcanzaron los Playoffs en la temporada 2006-2007. Mike Bibby era el único restante de aquellos Kings y tras una plaga de lesiones se mudó a Atlanta y dejó al equipo definitivamente huérfano, a cargo de un Kenyon Martin que al menos promediaba 20 puntos por partido pero que recordaba al ya citado Mitch Richmond: el único reno que tiraba del trineo.

Ya en la 08-09 se desprendieron de MWP y del hijo de Patrick Ewing y obtuvieron a Tyreeke Evans en el draft. Evans se consagró como jugador franquicia casi al instante en un equipo necesitado de un faro guía, y promedió 20 puntos, 5 rebotes y 5 asistencias, igualando marcas de LBJ, Jordan y Oscar Robertson. Pese a esa increíble temporada record, los Kings acabaron penúltimos de conferencia y Martin se bajó del barco. Un poco de suerte repartida en ceremonias del draft (Isiaiah Thomas, Fredette, DeMarcus Cousins) nos lleva hasta el presente.

La elección del escolta McLemore es con vista hacia el futuro.


Los Sacramento Kings no se meten en post-temporada desde la campaña 2006-07, y, si me permitis la comparación, parecen estar volviendo al inicio. La historia se repite, eso dicen. Vuelven a estar sumidos en una profunda crisis económica y deportiva, de hecho, han estado a punto de trasladarse (de nuevo). Pero tras esta última campaña, las cosas pintan mejor, o al menos, no mal. Con la elección del prometedor Ben McLemore que en mi opinión conseguirá el premio al Rookie del año, la adquisición de jugadores como Carl Landry o Greivis Vasquez (aunque ello implicó deshacerse de Evans) y la esperemos inminente renovación de su franchise player DeMarcus Cousins, parece que los fans de la capital californiana pueden sonreír de nuevo. Aunque solo sea una media sonrisa.


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¿Doctor, que me pasa?

EL BAÚL DE LOS RECUERDOS || JULIUS ERVING.

Hay gente que con el solo hecho de sus acciones o palabras cambia el mundo. No el mundo, pero si un mundo. Babe Ruth cambió el béisbol, Maradona revolucionó el concepto de fútbol... No se refiere necesariamente a quien fue mejor en el deporte, pero sí a quien lo transformó por completo. Tal vez Julius Erving no sea el mejor jugador de baloncesto de la historia (aunque no está lejos para nada), pero si comenzó a variar el basket hasta convertirlo en lo que conocimos ahora.


Doctor J haciendo un mate. || Foto: ballislife.com


"Fue Michael Jordan antes de que hubiese un Michael Jordan". Así lo definió un entrenador de instituto.
Nació en el 1950, en Roosvelt, Nueva York. En el instituto comenzó a jugar al baloncesto. Era rápido, pero no muy alto para su edad. Eso sí, tenía una cualidad imponente: sabía volar. Sabía volar de la manera en la que vuela un ave, frenando o acelerando en el aire. Era mágico. Jugó para la Universidad de Massachusets, donde fue conocido como "El Novato que Sabía Volar". Su aspecto desaliñado, con bigote y pelo afro, además de su juego, le hicieron ganar fans en seguida. Llegó a promediar 20 puntos y 20 rebotes en su último año universitario. Antes de dar el salto al deporte profesional, la vida del Dr. J fue azotada por la desgracia. Cuando Julius tenía 19 años, su hermano de 17 falleció de Lupus. "Esto me hizo fuerte, -declara Erving-, por que cuando la gente jugaba contra mi, yo tenía una ligera ventaja. Porque jugaba con dos espíritus, el mio y el de mi hermano".

En aquella época, la NBA como ahora la conocemos no existía. Existía la ABA por un lado y la NBA por otro. Erving decidió firmar por los Virginia Squires, un equipo de la ABA, que sufría grandes problemas económicos, como la mayoría de la liga del balón tricolor. Ahí es cuando Julius empezó a redefinir el juego. Las ligas no estaban familiarizadas con el concepto "mate". De hecho, en la NBA eran ilegales. La ABA se caracterizaba por un juego mas callejero, y la NBA por un juego mas profesional. El Doctor llegó ese año a las finales de la Conferencia Este (llamada División Este) promediando 27.7 puntos por partido y quedando segundo en el premio al mejor novato por detrás de Artis Gilmore. Su segundo año fue algo espectacular. Promedió 33 puntos por encuentro y, aunque fracasó en el aspecto colectivo, se convirtió en la imagen de la liga. 
Pero se avecinaban cambios para Julius. Los Squires, al igual que la mayoría de la liga, se estaban hundiendo. Foreman, el GM de aquel equipo, tuvo que tomar una decisión, y traspasó al líder de anotación de la liga a los Nets, otro equipo de la ABA, que por aquel entonces jugaban en New York, para hacer caja. El Doctor volvía a su casa, a NYC. Era octubre del 73.


Erving siendo presentado con los Nets || Foto: Larry Berman


Se convirtió rapidísimamente en la imagen de los 70. Un tipo con una manera de jugar, un estilo descarado, un afro, un bigote... Era todo un ícono. Con solo llegar, transformó a los mediocres Nets en un equipo con opciones al título. Noche tras noche impresionaba al mundo con sus jugadas. Pero no solo era impresionante, también era efectivo. Ese año lideró a los Nets al campeonato de la ABA y al primero de sus tres MVPs consecutivos. 
Pero cuando al siguiente año ganó otro premio al jugador más valioso, al rededor de el la liga comenzaba a dar síntomas de enfermedad, y este Doctor tenía muy difícil curarle. 
La ABA siempre fue "la otra liga". Sin contratos televisivos, notoriedad en los periódicos... aquello era difícil para los equipos. 

En el 75, la ABA era como el Titanic tras chocar con el iceberg, escorandose y con agua entrando por todas partes.

Michael Goldberg (presidente de la ABA 1973-1976)

Las alternativas de la liga eran claras: fusionarse con la NBA o desaparecer. 

Mientras tanto, parecía que la única esperanza de la liga era su mayor estrella, que se sacó un as de la manga en el 76, con un evento que encajaba con el estilo de la ABA y de Erving: el concurso de mates. 

Mágico. Así es como se describía esa noche. Algunos de los mates eran buenos, pero los del Doctor eran antológicos. Incluso uno que inspiró a genios como Jordan o Wilkins: el mate desde la línea de tiros libres. Algunos movimientos en el aire de Erving eran simplemente impactantes. 
Pero tras ese verano, la liga se vio reducida a tan solo 7 equipos, dejando en evidencia que estaba en las últimas. En esa temporada Julius consiguió su tercer MVP y lideró a los Nets hasta las finales, donde, con una canasta sobre la bocina, ganó su segundo campeonato. 
Pocos meses después, las dos grandes ligas del baloncesto profesional americano finalmente se unieron, absorbiendo a la NBA cuatro franquicias de la ABA, incluyendo los Nets. Pero tal vez los NYN fueran el peor equipo económicamente, y su GM no podía permitirse una superestrella de la talla del Doctor. 
Así que Julius llegó a Pensilvania. Los 76ers daban la bienvenida a la mayor estrella de la liga. Era 1976 y el Doctor había llegado a la NBA.


Portada de SI con Julius Erving y Dave Cowens. "Dave y el Doctor en la gran liga".


El primer año fue bastante bueno para la franquicia. Llegaron a las Finales ante unos Portland Trail Blazers que ejercían un juego opuesto, mucho más en equipo y frío, contrario al "dejame hacer lo que se hacer" de los Sixers. Erving promedió 34 puntos por partido en aquella serie, pero aun así los Blazers se impusieron. Era el 77 y una oleada de nuevos jugadores llegaban a la liga. Bird y Magic llegaron en el 79 y rápidamente se hicieron con el control de la competición. 
En ocasiones se sentía como si Julius tirara del carro de un equipo sin demasiada brillantez, pero llegaban a Finales de Conferencia. Comenzó a forjarse una rivalidad con Larry Bird y los Celtics, que se empezaban a alzar en el Este.
En el 80 los 76ers llegaron a las finales pero cayeron ante los Lakers de Magic. Aún así, el Doctor dejó una imagen para el recuerdo: el Baseline Move. Una entrada a canasta llevando el balón detrás del tablero y manteniendose en el aire para girar sobre si mismo y anotar.

En el 81 y el 82 los Sixers cayeron en Playoffs de nuevo, aunque en el 82 Erving consiguió otro MVP de la temporada. Los fans del Doctor y del basket empezaban a temblar con la idea de que la gran estrella del deporte se quedara sin título en la mejor liga del mundo. En la temporada 82-83 los de Philly se reforzaron con un tal Moses Malone. En aquella postemporada el país se comenzaba a dar cuenta de que Doc estaba en las últimas, y que podría dar espectáculo tan solo unos años más. El dúo que confrontaban Erving y Malone les llevó a perder un solo partido en PO y a barrer 4-0 a los Lakers en las Finales. El Doctor ya tenía un anillo en la National Basketball Asociation, lo que consagraba una sobresaliente carrera.

El genio de Roosvelt nunca tuvo la oportunidad de ganar otro anillo, y la pregunta era ¿cuanto podría alargar su carrera? Tenía 33. La nueva generación de cracks lo empujaba y lo empujaba al retiro. Y en el verano del 86, lo anunció. Ese sería su último año en la NBA. Homenajeado por su favor al deporte, terminó su carrera deportiva.

Julius Erving volvió a ser noticia en febrero del 2000, por un motivo por el cual no quisieramos que fuese noticia. Su hijo, de 19, había desaparecido. Pocos días después se le encontró muerto junto a su coche en una laguna cerca de la residencia. La tragedia perseguía a los Erving.

Ni yo ni mucha gente aquí presente tuvo la suerte de verle volar, imaginar, inspirar, crear. Pero veo esos viejos documentales, con gente con esas pancartas gigantes que ponían "¿Doctor, que me pasa? Soy adicto a tu juego". Y uno se da cuenta de como una persona puede influenciar un estilo, una forma de vida. Doctor J fue el desencadenante de Magic, Bird, Jordan, Wilkins, Drexler, Kobe, LeBron... todos ellos han reconocido que fue su figura de la infancia. Salvó la ABA y revitalizó la NBA. 
Con este artículo quiero rendir homenaje a un genio que tal vez no este tan reconocido como se merece, que cambió el juego y lo reinventó.

Gracias Doctor.

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El pájaro y la magia

Era aquel partido que nadie se quería perder. El 26 de marzo del 1979, la NCAA llegaba a su fin. Esa noche se sabría que equipo universitario era el mejor. Michigan State, Indiana State. En los dos equipos había alguien que despuntaba. En uno había un chaval sonriente, alegre, curioso, de Lansing, Michigan. En la otra había un chaval callado, tímido, reservado, de French Lick, Indiana. Habían diferencias entre ambos. Uno base, el otro alero. Uno extrovertido, el otro introvertido. Y, por desgracia lo más importante, uno negro, otro blanco. Uno Magic, el otro Bird.
La final llegaba con la observando a esos dos talentosos jóvenes que un día cambiarían la liga. Ese día se enfrentaban directamente. La bocina sonó, y Larry se secaba las lágrimas en la toalla mientras Earvin Johnson celebraba que la Universidad del estado de Michigan era campeona. Ese día tocó al chaval callado de French Lick.

Aquel partido del 79. [Foto: Sports Ilustrated]


Tan diferentes y tan iguales, Larry fue criado en un pueblecito lejos de todo, en el estado de Indiana. Su padre se suicidó cuando el aún era un niño, y a la edad de 11 años empezó a trabajar después del colegio para ayudar a mantener a su familia. No le gustaba (ni le gusta) hablar con la gente. Los polos opuestos se atraen, según dicen. En otro extremo de América, Earvin se criaba. Era un chico muy sonriente y divertido. Su pasión por el baloncesto se vio desde pequeño. Su actitud desenvuelta y graciosa le aseguró un puesto en la televisión del medio americano.
Antes de aquel partido Larry ya era jugador de los Boston Celtics. En otra jugada maestra de Red Auberbach, pudo elegirse un año antes por su breve paso por la Indiana University. Fue drafteado en la posición #6 de aquel draft del '78. Un año más tarde, el que ya se había ganado el apelativo de Magic, fue seleccionado en el primer puesto por los Lakers.

La NBA atravesaba una de sus más profundas crisis económicas. El baloncesto había perdido muchísimo público debido a que era "un juego negro", no solo porque la mayoría de jugadores eran afroamericanos, si no también por el estilo de juego. Desde su fusión con la ABA, las cosas no habían ido sino a peor.
La rivalidad entre ambos traspasaba las canchas. Los Estados Unidos atravesaban una fuerte crisis racial. Y la ironía hizo que Bird acabase en la ciudad más blanca de USA: Boston. Magic, sin embargo, acabo en una ciudad con mucha influencia negra. La ciudad de Boston era una ciudad conflictiva para las personas de color en aquella época. Inevitablemente, se creó una especie de ley: los blancos apoyaban a Larry y los negros a Magic.

El primer año en la liga, la temporada 1979-80 fue el comienzo de la leyenda. Ambos habían jugado en aquel verano, en la selección de USA, dónde vieron una vez más al que luego sería su gran rival. Al final del año teníamos este panorama: Larry Bird se había convertido en el líder de unos Celtics sumidos en la mediocridad y había ganado el Rookie Of The Year, sin embargo Magic había guiado a los Lakers al título de campeón.
Larry tuvo que digerir aquello. Después de perder una batalla contra Earvin en el 79, la volvía a perder en el año siguiente.
La temporada siguiente, los Celtics formaban un equipo en torno a Bird y se hicieron con el anillo, cuando los Lakers no llegaron a la final. El marcador, en empate. Dos años, uno para cada uno. La siguiente campaña fue para Magic, que guió a los Lakers a otra victoria, aunque al año siguiente serían barridos por los 76ers en las Finales.
En el año 1984 fue cuando la liga empezó a disfrutar de verdad.

Los dos genios empezaron a competir por el título. [Foto: Buck Rossy]

Se había intentado vender mucho la rivalidad entre ambos. La NBA necesitaba algo así un reclamo que diera espectáculo. En parte, Bird y Magic salvaron la liga.
¿Querían show? El show llegó en el 84.
La forma de jugar de aquellos dos jugadores estaba cambiando poco a poco la mejor liga del mundo. El baloncesto de los 70 se caracterizaba por un basket egoísta, espectacular pero egoísta. Con la llegada de la nueva década, el deporte cambió y se convirtió en un juego de equipo, espectacular y de equipo. El Showtime lo llamaban en el Forum.
Las Finales de la temporada 1983-84 enfrentaban a los Boston Celtics y a los Los Ángeles Lakers. La serie llegó al agonizante séptimo partido. Todo parecía aquella final del 1979 otra vez. En la primera vez que los verdes y dorados se encontraban en unas finales desde el 1969, los Celtics se impusieron. Bird lograba la segunda victoria para la ciudad de Massachusets. La situación de la final de la NCAA se invirtió. Larry celebraba su victoria ante su más cercano enemigo. Pero, teniendo en cuenta su afán competitivo, esto no iba a quedar así. Ni mucho menos.

"Tragic Johnson". Así desestabilizaba la prensa de Boston a Magic, y lo consiguieron. "Tal vez fue bueno para digerir derrotas, pero fue la primera vez que me deprimí. No podía soportar verlo ganar.", dijo Earvin.
En la siguiente temporada los dos mejores jugadores del planeta se medían otra vez en unas finales, para regocijo de la liga, que estaba obteniendo unos beneficios de audiencia estratosféricos.
8 veces se habían enfrentado los Celtics y los Lakers, rivalidad que ya pasaba a la historia como una de las mayores, y 8 veces la balanza se había inclinado del lado Celtic, pero Magic estaba dispuesto a cambiar aquello. Redención para Johnson. Los Lakers ganaron por primera vez unas fnales a los Celtics, y la rivalidad no hacía más que generar. Y no sólo en lo deportivo, también en lo personal.
Los dos genios se cruzaron en French Lick, ciudad natal de Larry, para grabar un anuncio de Converse. Forzados, accedieron, interactuando por primera vez. ¿Como se llevarían los mayores enemigos dentro de la cancha fuera de ella?
Genial. Rápidamente se convirtieron en grandes amigos. Ese día la madre de Larry había preparado algo de comer, y Magic aceptó la invitación. La imagen era curiosa: los dos genios enemigos del baloncesto subidos a un tractor, camino a casa para comer algo.

Magic se dividía en dos rasgos de su personalidad: Earvin Johnson y Magic. Earvin era aquel chaval sonriente, de Michigan, amable y divertido. Magic, ese hombre de negocios de Hollywood amante de los excesos. "Esa tarde conocí a Earvin" declaró Bird. "Me cae mucho mejor que Magic". El guión era simple. Magic aparecía en un coche diciendo "Hey Larry, he oído que Converse ha hecho unas zapatillas para el pasado MVP" "Si, así es" respondía Bird. "Pues también han hecho unas para el MVP de ESTE año". Los dos se enfrentaban en un uno contra uno y Converse nos vendía "The Bird Shoe" y "The Magic Shoe". Ese verano del 85 fue cuando el negocio empezó a exagerar.

Campaña publicitaria de Converse. La imagen reza: "Elige tu arma".


Las finales del 86 tuvieron un único héroe: el pájaro. Bird conseguía su tercer MVP y su tercer título, que a la postre sería el último. Para el año siguiente ambos eran grandes amigos pero grandes contrarios, y esa temporada comenzó el ocaso de aquella batalla interminable. Después de que los Celtics avanzasen a las Finales derrotando a los Detroit Pistons, Dennis Rodman, por aquel entonces un novato, dijo que Larry estaba "sobrevalorado" por ser blanco. Unas polémicas declaraciones de Isaiah Thomas llamaron la atención de la liga.

Se que Larry es un gran jugador, con muchísimo talento, pero estoy de acuerdo con Dennis. Si fuera negro, sería solo un buen tipo.
Isaiah Thomas
A todo el mundo pareció escandalizarle. A todo el mundo menos a Larry. "Recuerdo que el jefe de prensa se acercó a mi y me dijo Isaiah ha dicho bla bla bla... Y yo le respondí ¿Y qué?" cuenta Bird.

Por tercera vez en cuatro años, los dos se veían las caras en unas finales. Y si bien el trato que se daban se había calmado, la determinación por vencer el uno al otro no.
Llegaba el cuarto partido. Con 7 segundos por disputarse, Bird anotaba un triple que ponía a los verdes uno arriba. Acto seguido, Magic sorprendió con el famoso "Sky Hook" que había popularizado Kareem Abdul-Jabaar. Los Lakers ganaban de uno, pero quedaban dos segundos y los Celtics pidieron tiempo muerto.
Al sacar de banda, armaron una gran jugada, y Bird recibió en la esquina, completamente solo. Como una flecha, solto el balón... que rebotó en el aro y salió. "Tuvieron suerte, porque aquel tiro iba perfecto. Aquel tiro cambió la serie". Y tanto. Los Lakers ganaron la serie en 6 partidos y Magic y los suyos se llevaban el cuarto título.
Al siguiente año, Johnson acabó su racha ganando una vez más el título a los Pistons, ya denominados los Bad Boys. Pero mientras más ganaba Magic, menos aparecía Earvin.

"¿El vicio de Earvin Johnson? Sabes, mi publicista quiere que diga ganar. Pero las mujeres le adoraban, y Magic adoraba a las mujeres". Así lo declaró Arsenio Hall, un gran amigo del jugador laker. Magic se estaba tragando a Earvin.
El día 7 de noviembre del 91, tuvo que anunciar al mundo que era portador del virus VIH, y había contraído el SIDA. Se tenía que retirar del baloncesto.
Bird estaba acabando su carrera plagado de lesiones, especialmente en su tobillo. La relación entre ambos se estrechó mas si cabe en aquel momento.
"En momentos como esos te das cuenta de quien es tu amigo y quien no. Y Larry fue el primero en llamarme, y se preocupó de verdad." declaraba Earvin entre lágrimas. Según cuenta Bird, el partido contra los Hawks después de que se supiera la enfermedad de Magic fue una tortura. Ya no sentía el baloncesto. Tenía la misma sensación que cuando su padre falleció.
El baloncesto se había quedado huérfano, pero aún había un pequeño acto final antes de que acabase la función. Magic hizo un pequeño cameo en el All-Star Game del 1992, pero eso era el calentamiento.
La Asociación Estadounidense decidió traer por primera vez profesionales a un equipo de baloncesto olímpico, y así se formó el Dream Team, un equipo con 11 jugadores que más tarde serían miembros del Hall of Fame. Magic y Bird bailaban una última vez, dandole el relevo a una nueva generación que ya estaba ahí: Barkley, Malone, Stockton, Robinson, Jordan... Así terminaron sus carreras: dándole una nueva lección al mundo.

Personalmente opino que Magic fue superior. ¿Porque? Por palmarés, por actitud y por liderazgo. Pero el debate sigue y seguirá, interminable.

Fue una de las mayores rivalidades deportivas de la historia. Cedric Maxwell, ex-jugador de los Celtics, lo definió así: "Si yo tuviese un vaso de agua, y ellos dos estuvieran prendidos fuego, me hubiera bebido el agua, relajado, y me hubiera quedado a ver que pasaba". Magic contra Bird, Lakers contra Celtics, Oeste contra Este, negros contra blancos. En parte, ellos salvaron la liga. Y cambiaron la manera de jugar al baloncesto para siempre.

Escrito por: Nicolás Patella. Puedes seguirme en Twitter en @nicopatella.

En segunda plana // Relato de un héroe

"En segunda plana" contará historias no tan comunes de la NBA, una mirada diferente a la mejor liga del mundo.


Un cromo de Rogers que data del año 97-98.

Tal vez, si nos ponemos a debatir sobre la NBA, salgan decenas de nombres. Esos nombres que a todos nos vienen a la cabeza a la hora de soñar. Te hablo de Michael, Kobe, Larry, Magic, LeBron, Shaquille, Scottie, Wilt... Todos ellos son héroes. Héroes porque llevaron a una ciudad al éxito (o en ocasiones a más de una ciudad). Porque hicieron del baloncesto poesía. Pero en la NBA hay otro tipo de héroes. 

Tal vez, si nos ponemos a debatir sobre la NBA, no saldría el nombre de Carlos Rogers. No es un jugador de póster de pared. Pero dejame que te cuente porque Carlos Rogers es un héroe.
1994. Empezaba el verano y los Rockets levantaban el trofeo de campeón tras ganar a los Knicks en siete partidos. La liga estaba huérfana: Aunque más tarde volvería, MJ se había retirado. La noche del 29 de junio era la gran noche de la NBA. El pabellón de Indianapolis se vestía de etiqueta para recibir al comisario de la NBA, David Stern. La noche del draft. Un draft en el que los Bucks seleccionaron a Glenn Robinson en el #1. En ese draft también comenzaron su carrera jugadores como Grant Hill, Jason Kidd o Juwan Howard. Un poco más atras, "with the 11th pick in the 1994 draft, the Seattle SuperSonics select..." Carlos Rogers. Un center prometedor, aunque no llegó a disputar ni un sólo partido con los SSS, ya que fue traspasado a los Golden State Warriors. Los primeros años de Carlos fueron regulares, promediando cerca de 7 puntos por partido. Hasta que en enero de 1997 la vida le jugó una mala pasada. Rene, su hermana, estaba gravemente enferma. Le habían transplantado un riñón 5 años atrás y se le había infectado. 
La vida de Rogers y sus hermanos no había sido un camino de rosas. Naciendo en una Detroit dantesca, pasaron su infancia en un pequeño apartamento de tres habitaciones para 12 hermanos. A los 12 años su madre intentó inculcarlo en el baloncesto, deporte que ella frecuentaba. Carlos optó por saltarse las clases y desarrollar su juego en las calles. Con la edad de 14, ya contaba con su pequeño revolver y trapicheaba con drogas. Se cuenta que se llegó a medir a un tal Chris Webber en una de esas canchas poco higiénicas del downtown de Detroit.
Sin embargo, conforme fue creciendo, su futuro se esclareció. Obtuvo una beca de la Universidad de Arkansas y luego se mudo a la Universidad de Tenesse State. Coronado mejor jugador de la Ohio Valley Conference de la NCAA y miembro del segundo quinteto All-American promediando unos grandes números: 24,5 puntos y 11,7 rebotes. 
Ya en la NBA y después de ser traspasado nuevamente, esta vez a los Raptors, comenzó su aparente despegue. Su carrera obtuvo un gran empujón y su hermana no quería bajo ninguna circustancia que la arruinara donándole un riñón. En un partido contra los Minnestoa TWolves, Carlos lució una cinta con el nombre "R-E-N-E". Decidió donarle un riñón a escondidas, pero ya no sirvió para mucho. 
La mañana del 24 de enero de 1997, Rene Rogers falleció de una infección de riñón. El órgano que su hermano le había donado ya no servía de demasiado. Los periódicos se hicieron eco de la noticia y el equipo estaba de luto. En la tumba de la mujer sigue todavía aquella cinta de pelo.

A partir de ese momento la carrera de Carlos se desplomó, hasta que se retiró tras 8 años de carrera en el 2002. En el 2008, la popular presentadora Oprah Winphrey hizo una colecta televisiba para niños con problemas de riñón. Un tal Carlos Rogers puso de su bolsillo mil dólares a la causa y nunca más se supo de él.

Hasta aquí llega el relato. El relato de un héroe cuya camiseta nunca será colgada en las alturas de un gran pabellón, ni se retirará su dorsal. Pero la grandeza no se cuenta por anillos en las manos.

@nicopatella

Historia de un culebrón


En el fútbol. En el béisbol. En la Fórmula 1, incluso. En todas partes llega un momento en el que el deporte se convierte en espectáculo, puro y duro. Cuando se alarga demasiado un acto, una decisión, lo que sea, con el objetivo de generar expectación. La NBA sabe sobre esto. Es el circo del baloncesto, la mejor liga del mundo, y no solo es una liga de baloncesto, si no mucho más. Un claro ejemplo es lo que ocurrió con un tal LeBron James cuando este jugaba en los Cleveland Cavaliers. Los rumores se dispararon. LBJ ya contaba con 2 MVPs y era uno de los jugadores mas cotizados. Las opciones eran varias: los Chicago Bulls, los New York Knicks, los Miami Heat o incluso renovar por los Cavs. Como todos sabemos, la decisión de James fue llevar sus talentos a South Beach, como dijo él mismo. La parafernalia mediática que se montó fue digna de destacar. La cadena de deportes americana ESPN emitió un especial de 4 horas llamado "The Decision", donde se repasaba toda la carrera de LeBron, desde sus inicios en el High School hasta ese momento, y culminaba con una entrevista a "El Rey" y el momento de su elección.
Se vendieron camisetas de The Decision, posters de The Decision, todos resaltando la frase más famosa de aquel especial televisivo, "In this fall... I decided to take my talents to South Beach." Así se decidió James. "En este otoño, he decidido llevar mis talentos a South Beach". Y es que el entrevistador ya lo anunciaba antes, "La respuesta a la pregunta que todo el mundo quiere saber". La frase se hizo viral, creando incluso una nueva forma de referirse a una decisión dura. Los fans de los Cavaliers explotaron, tomandolo como una traición, quemando camisetas. Tal vez no solo por abandonar la ciudad y el equipo, si no por todo ese circo montado a su alrededor. ¿Era necesario ese teatro? Todos sabemos lo que vende, y sabemos que el espectáculo vende, pero tal vez eso sobrepase los límites. Aquel 8 de julio de 2010, del cual pronto se cumplirán 3 años, la forma de marketing de la liga dio un pequeño pero trascendental giro. En estos 3 años en Florida, ya sabemos como le ha ido a LeBron.

La entrevista completa a LeBron. La famosa decisión, en el 05:00.


Después de esos 3 años, se plantea un caso similar. El pívot All-Star Dwight Howard fue seleccionado en el número 1 del draft 2004 por los Orlando Magic. Llamado a liderar la liga, condujo a los Magic a sus segundas finales, aunque perdieron ante los Lakers. Precisamente, los Lakers, en su gran proceso de atracción de estrellas, le ficharon a comienzos de la ya finalizada temporada. La temporad no ha ido bien, nada bien. Unos Lakers que aspiraban al anillo acabaron clasificando 7º y cayendo 4-0 en primera ronda. El caso tiene similitudes con el de LeBron: un jugador número 1 que levanta una franquicia hundida hasta llevarla a las Finales, pero sin ganarlas, para entonces abandonar el equipo con la intención de ganar. Mañana. 5/7/13, está anunciada la particular "Decision" de Dwight. Las opciones vuelven a ser varias: Atlanta Hawks, Dallas Mavericks, Houston Rockets, Golden State Warriors o renovar por el equipo angelino. Los 4 equipos han sacado a relucir sus diamantes para seducir a "Superman". El equipo que al parecer tiene más a su favor son los Rockets, siendo la opción menos probables que el pívot se quede otra campaña más en Hollywood.

Howard ha mantenido buenas relaciones con Kobe. // Foto: Andrew D. Bernstein 


Después de todo, sabemos que la NBA es más que una liga de baloncesto, y no parece que esto vaya a cambiar. El espectáculo que genera las decisiones deportivas e incluso personales de los jugadores puede resultar excesivo, pero, en el fondo, a todos nos gusta. Y al señor Stern, más si cabe.
@nicopatella

Últimos retoques en el MSG

Madison Square Garden | Foto: SPaula
 
Con ganas de más. Así se presenta esta nueva campaña para los New York Knicks. Tras una nada despreciable temporada (segundos del este, llegando a semifinales de conferencia) en Manhattan han recuperado la sonrisa. Pero sigue habiendo una pieza que falta. Tras el reciente fichaje de Andrea Bargnani, ala-pívot de Toronto Raptors, el cual llega intercambiado por Steve Novak, Marcus Camby y una primera ronda de draft del 2016, parece que los retoques finales están llegando. Un fichaje mas que acertado para el equipo de Mike Woodson, porque tal vez necesiten darle descanso a Amar'e o tal vez cambiar de posición. El italiano, número 1 del Draft en 2006, llega en sus últimas oportunidades como profesional.
 
Raymond Felton vs Brooklyn Nets | Foto: Zimbio
 
La rivalidad NYK-BKN se tensa mas que nunca 
 
Los PO no terminaron bien para los Knickerbockers y ya se han escuchado rumores: cambio de entrenador, de base, de superestrella... Desde el gran boom del traspaso Celtics-Nets, los neoyorquinos han comenzado a mirar por encima del hombro a sus vecinos, que se presentan con un roster nada despreciable para la venidera temporada. Sin embargo, ellos tampoco están mal. De hecho, tras la selección en el puesto 24 del Draft, Tim Hardaway Jr., hijo del legendario base, los NYK podrán cubrir el puesto vacante del actual mejor sexto hombre de la liga, JR Smith que ha optado por ser agente libre este año. El es (o era) una pieza clave de los Knicks. Un gran complemento para Carmelo y alguien que asumía el liderazgo cuando el no estaba. El hueco que deja genera expectativas dentro del equipo. Se han oído muchísimos rumores. Uno de ellos, y quizás el más sonado (aunque poco probable) es la supuesta llegada del base celtic Rajon Rondo. ¿Desmantelará Boston por completo su Big Three después de haber perdido ya dos piezas? No creo. Pero todo parece apuntar a que Raymond Felton no seguirá en NY, y el base argentino ex del Madrid, del Lucentum Alicante o Bilbao Basket Pablo Prignioni podría asumir mucha responsabilidad si decide quedarse.Tal vez sea hora de un último cambio, ínfimo, no una reconstrucción, si no un último ajuste para que el equipo funcione mejor. Al otro lado del puente, en Brooklyn, con las novedades de Garnett, Pierce y con un tal Jason Kidd de entrenador van a pelear por la división atlántica. Este año más que nunca la rivalidad de la ciudad que nunca duerme se notará en la liga.

"Renovaré siempre y cuando el equipo me lo pida, estoy a gusto en este ambiente"  Pablo Prigioni
Tal vez necesiten renovar la posición de base, en la que, por ahora, está Felton. Se ha pensado en Calderón, que ahora es agente libre. Además, el hueco de JR Smith tendrá que rellenarse, y, sin confiar mucho en Iman Shumpert, uno de los favoritos es el escolta de Memphis Grizzlies, Tony Allen. Bucks y Knicks se rifan al ex-Celtic. Sin embargo, se plantean preguntas en New York. ¿Cumplirá el hijo de Hardaway las expectativas, o le pesará demasiado el apellido? ¿Seguirá Carmelo Anthony a este nivel anotador? ¿Shumpert asumirá la plaza de JR? Tal vez, la Regular Season es difícil de superar, segundos del este sólo por detrás de los campeones, ganadores de la División Atlántica, pero tal vez se pueda llegar a, incluso, unas Finales de Conferencia. Al parecer, las cosas funcionan bien en el Madison Square Garden, pero tras unos pequeños cambios, las cosas podrían ir mucho mejor.

@nicopatella