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Derrick Rose 3.0

Foto: NY Times
28 de Abril de 2012. Primer partido de la serie entre Bulls y Sixers. El marcador: 87-99 para los de Chicago a falta de 1:22 para el final del partido. Tras una gran temporada para los de la Ciudad del Viento, en la que habían acabado con un balance de 50 victorias y 16 derrotas, los Bulls se encontraban ante una oportunidad de oro para hacerse con el anillo. Derrick Rose realiza un cambio de ritmo en una de sus típicas penetraciones, para en un tiempo y le da el balón a Boozer. En el mismo momento en el que sus pies tocan el suelo, a la flamante estrella de los Bulls se le descompone la cara de dolor y cae al suelo sujetándose la rodilla izquierda. El United Center enmudece de golpe, su ansiado regreso a la élite pasaba por la salud de Rose. Tras una leve observación a pie de campo, el jugador es retirado de la pista. A pocas horas de haber finalizado el partido se confirman los peores sospechas: rotura del ligamento cruzado anterior. Tiempo estimado de recuperación: entre 8 y 12 meses. El mazazo emocional para los aficionados de Chicago es enorme y los Sixers acaban ganando la serie. Tiempo para la reflexión.
Foto: NY Times

La temporada siguiente empieza con normalidad, los Bulls parece que no notan en exceso la ausencia de su estrella y Rose prosigue con su recuperación. Durante ese período de tiempo el mundo de la NBA se estremece cuando durante la presentación de las D Rose 3, el joven jugador rompe a llorar. Aún y así, los aficionados de alrededor del mundo esperan ansiosos el regreso de la estrella de Chicago. Salen a la luz numerosos rumores de que Rose podría volver en Navidad, después que volverá tras el All-Star y poco a poco los rumores suben de nivel hasta el punto de que cada día se dice que Rose jugará el siguiente partido. El jugador vuelve a entrenar con contacto y con el resto del equipo, y la crispación entre los aficionados por que no vuelva a jugar se empieza a hacer latente. Finalmente, la franquicia hace oficial que el jugador no volverá en lo que quedaba de temporada, confirmando que Rose se pasará una temporada entera sin jugar.

Foto: 5th Quarter Mag
Durante el siguiente verano el jugador realiza unas declaraciones para la CNN que causan una gran controversia al afirmar que él (tras una temporada sin jugar) es el mejor jugador de la NBA, algo que ni el propio entrevistador se acaba de creer. Aún y así, algunos de sus compañeros en la liga afirman que Rose está más fuerte, es más rápido y que ha mejorado su tiro desde la larga distancia. Y así empieza la pre-temporada de la temporada 2013-14 en la que por fin Rose juega un partido tras más de un año y medio fuera. Aunque es pre-temporada, el jugador da señales de estar completamente recuperado aunque aún se le nota falta de ritmo de competición, pero hay que tener paciencia. La temporada empieza de manera irregular y los Bulls llegan al Moda Center de Portland con un récord de 6 victorias y 4 derrotas con Rose empezando a ser más regular en su juego pero, a falta de 3:33 del tercer cuarto, en un corte a canasta, la estrella de Chicago se queda clavada y empieza a cojear de su pierna derecha. Se retira al banquillo y empiezan a examinarle. Al finalizar el partido, los médicos confirman que Derrick Rose se ha torcido el menisco de la rodilla derecha, lo que equivale a que no volvería a jugar en lo que quedaba de temporada. Otro duro golpe para la Ciudad del Viento que vuelve a ver como se repite la pesadilla. La temporada avanza y los rumores de una posible vuelta para los PlayOffs del 2014 vuelven, aunque de nuevo la franquicia lo desmiente. Aún y así, Mike Kryzewski confirma que cuenta con él para formar parte del Team USA que irá al Mundial de España 2014.

Empieza el verano y con él el 'mini-camp' de la selección estadounidense en las Vegas y por fin volvemos a ver a Rose jugando con los mejores y todo el mundo habla maravillas del nuevo Rose. Kryzewski afirma que "Derrick Rose es mejor que hace cuatro años", incluso el propio jugador se siente motivadísimo y con una gran confianza: "Mi confianza es una locura", y reconoce sus errores del pasado: "Soy totalmente diferente [...] Cuando volví la última vez, quería demostrar a todo el mundo se equivocaba. Lo quería demasiado, con demasiadas ganas. Forzaba demasiado el juego. Ahora, solo voy a dejar que el juego venga a mí". Incluso su propio entrenador y asistente en el Team USA, Tom Thibodeau está encantado con su recuperación: "Él ha sido el más impresionante aquí".

Todas éstas declaraciones e imágenes que van apareciendo de Derrick Rose en los entrenamientos del Team USA están devolviendo las esperanzas a los aficionados de los Bulls y de la NBA en general. Lo que podríamos asegurar con bastante seguridad es que Rose ha vuelto para quedarse definitivamente y con la intención de traer un anillo de vuelta a Illinois.

Foto: ESPN

Andre Drummond, proyecto de Hombre Franquicia

Detroit está encontrando por fin su camino. Después de una sequía que hasta el más fiel a los Pistons no se atrevería a pronunciar, por fin se ha dado el paso hacia la verdadera nueva era. La destitución de Dumars, todavía ligado al club, y la proclamación de Stan Van Gundy como hombre poderoso en las oficinas y en el banquillo, dan a Detroit el cambio total de aires que la Motown ansiaba. Se acabaron las medias tintas, y este proyecto es real. Van Gundy está montando un proyecto y un roster parecido al de Orlando a principios de década. Un hombre alto rodeado de tiradores. En el caso de los Magic, ese hombre fue el talentoso y por entonces no tan problemático Dwight Howard. En este caso, el pilar fundamental es Andre Drummond.

Foto: BleacherReport.net
Andre Drummond, un pívot nacido en el estado de Nueva York de raíces jamaicanas inculcadas desde pequeño por su madre. Ya en High School deslumbró con su poderío en la pintura, promediando dobles figuras. En su tercer año cambió de instituto y ya dio tema de conversación. Sus dos últimos años de High School, le sirvieron para que ESPN lo nombrará el mejor jugador de High School de su generación, y ganara el National prep Championship. Drummond ya se hacía notar, y no tardaron en llamar a su puerta algunas de las mejores universidades del país. Andre siempre se ha sentido muy ligado a la familia, y eligió la universidad de Connecticut, cerca de casa. 

Aunque breve, su paso por la universidad fue intenso. En lo deportivo, la participación de los Huskies fue más bien discreta en la NCAA. La plantilla, que había dado mucho de qué hablar fue eliminada en primera ronda. Al borde de la inhabilitación por resultados académicos, jugadores suspendidos por actividades ilegales i el entrenador suspendido tres partidos por violaciones en la política de reclutamiento, la prensa decidió calificar la temporada como “olvidable”. No fue un año fácil para Drummond. A parte de las presiones en lo deportivo, los medios empezaron a interesarse por él, y se le cuestionó su implicación por el baloncesto. Ese fue el principal inconveniente por el cual los equipos se abstuvieron de elegirle en el Draft de 2012, un buen Draft que ya cuenta con dos All Stars como son Anthony Davis y Damian Lillard. Pues bien, en la elección número nueve de ese Draft, los Detroit Pistons hicieron que David Stern pronunciara el nombre de Andre Drummond para que se uniera a la Motown.

Aunque arriesgada, la apuesta de los Pistons era clara. Una roca en la pintura para que en un futuro próximo hiciera una maravillosa dupla con un jugador que ya destacaba en los Pistons, Greg Monroe. La falta de fundamentos en la pintura y su movilidad en la pista fueron las debilidades que se le atribuían al juego de Drummond. Al principio, le costó adaptarse al juego de los Pistons, aunque la situación de la franquicia le era propicia para poder aprender. Los Pistons, un equipo que no veía los PlayOffs, desde 2008, arrastraba tras de sí una sequía imperdonable, que se reflejaba en el rojo de los asientos vacíos del Palace. Drummond se adaptó finalmente y empezó a dar espectáculo a la poca gente que pagaba el abono o entrada. Su fuerza, salto, e inteligencia en la pista dieron, al final de la temporada una razón para creer. 

El segundo año en la franquicia fue la continuación de lo ya anunciado meses antes. Titularidad y aumento de prestaciones, que la valieron para promediar unos magníficos 13,4 ppp y 13,2 rpp, unas estadísticas que rompían todas las expectativas creadas entorno a su figura. Además, con actuaciones que serán recordadas, como la del Palace frente a los Sixers, donde hizo 31 Pts, 19 Reb, 6 Rob y 2 Tap. Además, no son pocos sus partidos en los que se acercó al 20+20. Por todo esto y mucho más, Drummond se está convirtiendo en un center a tener muy en cuenta durante los próximos años. Actualmente ya está siendo comparado con alguno de los centers dominadores del presente, como Dwight Howard o DeAndre Jordan. También en verano trabaja, y estrellas ya retiradas como Kareem Abdul Jabbar le prestan sus servicios.

Desde que llegó, Drummond se ha sabido adaptar muy bien a la franquicia de Detroit, a la ciudad y al estado. Sabe conectar muy bien con la afición, y no es extraño verle apadrinando actos benéficos, apariciones públicas u organizando salidas con compañeros de equipo. La afición le agradeció enormemente la humildad que mostró al cederle el dorsal nº1 a Billups cuando fichó la pasada temporada por los Pistons, y cogiendo él el nº0, muestra del respeto por el equipo y las leyendas de la franquicia. También ha cogido las riendas de la introducción de Rookies o recién llegados a la franquicia. Es muy activo en Twitter, Instagram o Vine. Tiene muy buena relación con sus compañeros de equipo, y recientemente le podemos ver introduciendo al Rookie Spencer Dinwiddie, de Colorado, la elección de los Pistons en este Draft, que ha firmado por tres años. También se hizo un hueco en la prensa rosa estadounidense su relación con la actriz Jennette McCurdy, que acabó violentamente con acusaciones de las dos partes.

La siguiente temporada en la NBA se presenta interesantísima. ¿Qué harán LeBron y Cleveland? ¿San Antonio seguirá impresionándonos a todos? ¿Durant ganará por fin el anillo? En cambio, los fans de los Pistons nos preguntamos: ¿Monroe o Smith? ¿Para cuándo los PlayOffs? ¿Estará el Palace vestido apropiadamente para los partidos de los Pistons? Y, sobre todo ¿Seguirá Drummond asombrándonos y sacándoos una sonrisa? Esas son preguntas para las que encontraremos respuesta en los próximos meses después del interminable período entre la Summer League y el Mundial de España, cuando empiece de nuevo el mayor espectáculo baloncestístico del mundo, la temporada regular de la NBA.

Las mascotas de la NBA


En la NBA el espectáculo no solo lo dan los jugadores de baloncesto. Las mascotas de los equipos son capaces de convertir el partido más aburrido en algo divertido en el tiempo de descanso. Algunas de estas son incluso más famosas que algunos jugadores del equipo. Unas destacan por divertidas, otras por ingeniosas y algunas por dar miedo, mucho miedo. Empezamos con las dos más divertidas.

Foto: NBA.com
La vuelta de los Charlotte Hornets, nos trae grandes noticias. A parte de mejorar notablemente la imagen de Charlotte (Bobcats) y aumentar el marketing de la franquicia, nos depara la vuelta de la mítica mascota: "Hugo, the Hornet". Una de las mascotas que más ha amenizado los tiempos muertos en la NBA, que menos miedo da y más divertida es, sin duda, es un punto a favor para ir a ver un partido de los Hornets de Charlotte.

Hugo fue diseñado por Cheryl Henson, hija del fallecido James Henson. Esta mascota fue creada en el 1988, un año antes de que el 'Huracán Hugo' golpeará las "Carolinas". Es la mascota de los Hornets originales (1988-2013), y tan solo nos lo hemos perdido un año, tras que los Pelicans de New Orleans se cambiarán el nombre.

Foto: Mymindonsports.com
Obviamente, en un artículo sobre las mascotas de la NBA no podía faltar la de Chicago Bulls. Benny "The Bull". Apareció por primera vez en un partido de los Bulls en el año 1969 e incluso cuenta con una página web oficial. Benny hace unas 250 apariciones por año, y es que el trabajo de una mascota no es solo amenizar el descanso en un partido, si no también, ayudar a las personas que peor lo pasan en la ciudad y en este apartado, sin duda, la mascota de los Bulls es la mejor.

Benny ha podido coincidir con el gran Michael Jordan y otros jugadores excelentes de la talla de Dennis Rodman, con quienes incluso entablaba conversaciones en la cancha. Por último, esta mascota es uno de los personajes ocultos del juego: "NBA Jam Tournament Edition", en el que coincidía con el anteriormente nombrado, Hugo the Hornet.


Está claro que dejamos muchas mascotas sin analizar, como es el caso de "Blaze", de los Portland Trail Blazers, "The Coyote", de los San Antonio Spurs o "Moondog", de los Cleveland Cavaliers. Aunque ahora, analizaremos a dos de las mascotas actuales que más miedo dan o han dado, como es el caso de...

Foto: Foxsports.com
Pierre the Pelican, una mascota que ha aparecido este año de la mano de los New Orleans Pelicans, y como podéis ver arriba, ha sufrido un 'pequeño' cambio de look, puesto que a los más pequeños les daba miedo. Esta mascota no ha destacado por ser la más divertida, pero bajo el punto de vista de muchas personas, ha sido la más extraña de todas. Las redes sociales se han cebado con el pobre Pierre y los Pelicans por crear tal mascota.

Foto: NYPost.com
Por último hablaremos de la mascota de los Nets de Brooklyn, "Knight", que parece ser que desaparecerá la temporada que viene, porque, al igual que Pierre, asusta a los más pequeños que van a ver los partidos. Sin duda alguna, esta mascota no es de las mejores que han sacado en la NBA, y parece claro que los Nets le harán un gran lavado de cara, de cara al año que viene.

Por los siglos de los siglos

Esta es la historia de un hombre que supo escuchar antes de hablar, para poder hacerlo con voz clara y segura, tan segura que es muy difícil encontrar hoy en día una voz que se le oponga. Y trabajar, trabajar tanto y tan duro como para poder exigir lo mismo a sus jugadores. Jugadores a los que, por encima de todo, decidió ser fiel como ellos lo eran respecto a él, formando algo más parecido a una familia que a un equipo de baloncesto. Y, además de hacer todo esto, cimentó aquí la base de su éxito. Tal es el éxito que desde que Gregg Popovich es entrenador de los San Antonio Spurs (1996) sólo se han perdido los Play-Offs una vez y han superado las 50 victorias en liga regular en 16 de sus 18 temporadas. 4 estandartes de campeón del mundo cuelgan del AT&T Center hoy en día, aunque la misión de "Pop" aún no ha terminado.

Nacido en la rural East Chicago, Indiana, hijo de emigrantes serbo-croatas, Gregg Charles Popovich estuvo a punto de seguir otro camino. Jugó al baloncesto en el instituto y la universidad, pero parecía más interesado por todo lo relacionado con la Unión Soviética, en torno a la cual cursó sus estudios, que en el deporte. Por suerte, Pop fue repescado para la causa como asistente y hasta dirigió a un pequeño college de la tercera división de la NCAA. Y ahí le llegó la llamada de su vida: Larry Brown le invitaba a unirse a su equipo técnico en los San Antonio Spurs. Este afán por bucear en las profundidades del baloncesto, en lo más remoto, se lo llevaría consigo Popovich, quien tras 4 años en San Antonio pasó a los Warriors de Don Nelson y el Run N' Gun. Y esta mezcla explosiva entre dos formas de ver el baloncesto siempre ha caracterizado a los Spurs de Popovich, probablemente el único equipo que, aún hoy, se siente igual de cómodo jugando a 90 puntos que a 110.
Popovich llegó a unos Spurs con David Robinson lesionado de gravedad, cuya temporada fue horrible. Los Spurs se hicieron con el primer pick del Draft y ahí les estaba esperando un proyecto de nadador olímpico al que un huracán destrozó su sueño pero le hizo elegir el camino correcto. Su nombre, Tim Duncan. Nacían las Torres Gemelas y con ellas una dinastía, que dio sus frutos ya en 1999 con el primer anillo. Duncan aprendía rápido y ya se llevó el MVP de las Finales. Vendrían tres años de sequía, pero en 2003, con la retirada de Robinson de fondo, los Nets se desplomaron ante el ya flamante MVP de la NBA. El segundo anillo que parecía marcar el final de una era resultó ser el asentamiento de la misma. 

Porque en aquel 2003 ya figuraban 3 hombres con los que nadie había contado de cara al futuro. Uno de ellos, bajito, pero a la vez listo, probablemente el jugador más inteligente que ha pisado una pista de baloncesto. Y hábil con el balón, a la vez que efectivo con el mismo. No es tan fácil encontrar un base que sepa en cada momento dónde debe estar el balón, y Popovich lo encontró donde muy pocos buscan: en Europa. Responde al nombre de Tony Parker y su leyenda sigue agrandándose. Llegó al mismo tiempo un hombre sin talento que había desfilado sin pena ni gloria por Francia y ligas menores en Estados Unidos. Muchas dudas respecto al fichaje de Bruce Bowen, pero de nuevo, Pop sabía la respuesta antes de escuchar la pregunta: Defensa, compromiso, esfuerzo y, cuando la ocasión lo requería, algún triple. Hoy, su camiseta número #12 cuelga del techo del AT&T Center. Y en 2002 se incorporaría un argentino, rescatado por Popovich con el penúltimo pick de un Draft mientras este jugaba en segunda división italiana: Manu Ginóbili, la efectividad en ambos lados de la pista y la fantasía fusionada en una camiseta con el número #20. Encontrando el talento donde nadie lo busca, como hizo su amigo Larry Brown para encontrarle a él, Popovich construyó unos nuevos Spurs. Sus Spurs. Supongo que el resto es historia. Anillos de nuevo en 2005 y 2007, y un resurgimiento casi milagroso en 2013, cuando los Spurs estuvieron a unos segundos de ganar otro anillo. Nadie los esperaba. Probablemente nadie creyó en ellos nunca. Es parte de su encanto. 

Los Spurs a los que llegó Popovich eran un proyecto prácticamente hecho, con Robinson como estandarte y rodeado de jugadores como Avery Johnson o Sean Elliott, a los que no sólo mantuvo en el equipo sino que permitió saborear el éxito. Pero los Spurs post-Robinson son totalmente obra suya. Él es el responsable del desarrollo, explosión y consagración de Tim Duncan, Parker y Ginóbili y de la perfecta armonía de estos tres con prácticamente todo el que ha jugado con ellos. Popovich sabe como nadie sacar lo mejor de lo que tiene. Bowen es sólo un ejemplo de lo que podrían acreditar Antonio Daniels, Malik Rose, Nazr Mohammed, Matt Bonner, Roger Mason o más recientemente Danny Green o Patrick Mills. Nunca han jugado tan bien, o, mejor dicho, nunca se han sentido tan útiles como con Popovich, y esa, en mi humilde opinión, es la clave de su éxito. Hacer que todo el que se viste de plata y negro se sienta útil, definiendo estrictamente los límites de cada jugador y dejando que ellos hagan lo que mejor saben. Por eso (sin quitar mérito a los tres jugadorazos que han acompañado siempre a Popovich en esta travesía) los Spurs siguen como una de las grandes franquicias de la NBA en una dinastía que pudo acabar en 2003. O en 2006. O tal vez en 2011. Pero sigue en pie de la mano del que acaba de ser nombrado por tercera vez Mejor Entrenador del Año. Por los siglos de los siglos, que así sea.

Nueva era en Detroit

La era Dumars ha terminado en Detroit. El que fuera el escolta de los temidos e históricos “Bad Boys” de los 80 y 90 y posteriormente el promotor del anillo de 2004 ha dejado las oficinas de los Pistons. Detrás suyo deja un legado impresionante, con tres anillos y dos finales, marcando un antes y un después en la historia de la Franquicia. Afortunadamente, no nos deja del todo, continuará como asesor, aunque alejado del centro neurálgico de operaciones. No valorar su aportación al equipo y a la ciudad sería ponerse una venda en los ojos y no ver que Detroit ha tenido sus dos mejores épocas con él en el ojo del huracán.

Foto: TheRichest.com
Lo malo que le he visto a Dumars es que no sabe cuándo dejarlo, hasta el momento que lo lleva todo tan al límite, que acaba perjudicando gravemente la situación. Esto lo vimos este verano pasado, antes de empezar la temporada. Dumars, ya muy criticado y con un ultimátum encima de la mesa, intentó revertir la situación con fichajes de impacto que hicieran que Detroit pasase al siguiente nivel. Innecesario, ya que los jóvenes subía fuerte. Cierto e indudable que los Pistons necesitaban un revulsivo y un referente para seguir progresando, pero Smith no entraba en ninguna quiniela. Reconozco que me emocione con su fichaje, cegado por su nombre y sus números, error de novato. Contrato de 56 millones para un jugador que tendría que jugar fuera de su posición natural, desplazado a posiciones exteriores, donde su fiabilidad se reducia enormemente. Jennings ha sido otro Expediente X, digno de análisis. Gracias a él, en Detroit han acuñado la expresión “hacerse un Jennigs”, coger la pelota, correr hacia el triple i tirar. Dejando ir a Knight, un base encantador, Middleton, con una proyección esperanzadora y Kravstov, un tercer pívot aceptable, traíamos a un cabra loca. I para dirigir a toda la tropa, un entrenador que no se hacía respetar ni sa sabía imponer. Los Pistons han dejado ir otra oportunidad de oro para devolver la ilusión a Detroit, y conseguir volver a ver de nuevo el Palace lleno. La buena noticia, si las hay, es que Detroit ha conseguido el objetivo de acabar con el 8º peor record de la NBA, así que podrán optar a ronda si hay suerte en el Lottery Pick. Este verano, el nuevo GM tendrá que tomar serias decisiones. Un nuevo entrenador es imprescindible, ya que a Loyer se le vió con muchas ganas pero con pocas ideas, y con la mecha muy corta. Ya han sonado para ocuparlo Lionel Hollins, el que fuera entrenador de los Grizzlies, y Tom Izzo, entrenador de los Spartans de Michigan State. El entrenador que venga se encontrará con un staff muy rico y variado, que eso sí que se ha hecho bien. La otra gran decisión que se tendrá que tomar será si quedarse con Monroe o Smith. El tema, digno de un artículo propio, tiene difícil solución. ¿Tiene Smith el mismo valor que el verano pasado?¿Se conformará Monroe con un salario que no sea el solicitado solo por quedarse en los Pistons? Dos posible soluciones. La primera, plantear un nuevo contrato poco aceptable para Monroe y dejar que el decida. La segunda, vender a Smith y renovar al Power Forward. 

Como dije anteriormente, todo esto no habría sucedido si Dumars hubiese hecho caso a la sensatez, y no se hubiera dejado llevar por los nombres que por si solos brillan, pero que nunca llegaron a encajar en el equipo. Creamos en el nuevo GM, que buena falta hace una cara nueva, volvamos a ganar, y veamos de nuevo el Palace lleno gritando al unísono ese famoso “¡DETROIT BASKETBALL!”.

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¿Qué les pasa a los Pacers?




El comienzo de los Playoffs ha servido para confirmar el bajón de los Indiana Pacers, equipo que había conseguido vencer a Miami en la lucha por el primer puesto de la conferencia este con un récord de 56 victorias y 26 derrotas. Con este récord hubieran sido cuartos en la conferencia oeste.
Las sensaciones no son buenas porque los Pacers no son el mismo equipo que al principio de temporada. Hasta hace una semana se podía deducir ese bajón en el juego como resultado de una relajación al ver que se les ponían las cosas de cara, pero ya adentrados en los Playoffs, los momentos más serios de la temporada, donde una serie de errores acaban con tus aspiraciones al título, están fallando. Dos derrotas contra los Atlanta Hawks, equipo que entró en los Playoffs con el peor récord de entre los 16 participantes en la postemporada, una de ellas en Indiana, donde han conseguido gran parte de las victorias de este año, perdiendo el factor cancha y necesitando ganar el 4º partido de la serie para que no se les ponga muy cuesta arriba la eliminatoria y recuperar el factor cancha.

Un más que probable motivo de este bajo rendimiento últimamente por los de Indiana han sido los traspasos realizados a lo largo de febrero, firmando a Andrew Bynum, jugador conocido por no ser precisamente por sus buenas relaciones con compañeros, y la llega de Evan Turner y Lavoy Allen con la consiguiente salida de Danny Granger, uno de los pesos pesados del equipo durante varios años. Esta serie de movimientos ha provocado la destrucción de la química que había en el vestuario y han afectado a la moral de jugadores como Stephenson, que notó un peligro en la llegada de Turner y desde entonces, exceptuando algún que otro partido, ha estado muy errático y más individualista, dando 1,5 asistencias por partido menos desde el 20 de febrero, día en el que se ejecutó el traspaso. De hecho, hace menos de una semana salió a la luz que estos 2 jugadores habían llegado a las manos antes del primer partido de Playoffs que les enfrentaba a los Atlanta Hawks y en el que perdieron 93-101.

Otro motivo es el rumor que recorre todo Estados Unidos en el que se comenta la mala relación entre jugadores exteriores e interiores, quejándose los jugadores de pintura de no recibir todos los balones en el poste que desearían recibir, cansados de que gran parte de los tiros sean de jugadores exteriores. También se comenta la falta de comunicación entre Paul George y Roy Hibbert, las 2 estrellas del equipo sin duda alguna, los cuales no se hablan debido a problemas personales relacionados con haber mantenido relaciones sexuales con la misma mujer. A todos estos problemas hay que añadirle la anteriormente comentada pelea entre Stephenson y Turner.

Uno de los grandes problemas que han originado la bajada de rendimiento de los de Indianapolis es el pívot jamaicano Roy Hibbert. Al comenzar la temporada todo el mundo esperaba grandes cosas de él, un jugador con un físico privilegiado, el ideal para dominar en la pintura y que el año pasado ya nos había mostrado de qué era capaz el jugador de 2,18 metros. Finalmente no ha cumplido con las expectativas y, pese a un buen comienzo de temporada en el que hasta el All Star Game promedió 12 pts, 7,7 reb, 2,5 tap por partido y anotando un 46% de sus tiros intentados, desde ese 16 de febrero ha promediado 9 pts, 4,7 reb, 1,8 tap y sólamente anotando el 39% de sus tiros intentados, la mayoría en la pintura. Probablemente, al igual que Stephenson, notó la desconfianza del equipo en él al firmar a Andrew Bynum y, pese a que éste sólo ha jugado 2 partidos, sus números han descendido desde la llegada del pívot, anotando 3 puntos menos y cogiendo 2 rebotes menos por partido desde el 1 de febrero, día en el que los Pacers firmaron a Bynum.




Pero pese a esto el bajón no ha sido solamente individual, sino colectivo, ningún jugador, a excepción de Paul George, al que únicamente se le puede achacar haber tirado más y peor desde el All-Star obteniendo un 39% en tiros de campo desde el Partido de las Estrellas, ha sabido dar la talla y hacer olvidar los problemas tanto dentro como fuera de la pista que afectaban a los de Indiana. Los números están ahí y no mienten, tras un gran inicio de temporada los Pacers se postulaban como máximos candidatos a ganar el anillo ganando 40 partidos y perdiendo solamente 12 hasta el All-Star. Después del All-Star surgieron todos los problemas anteriormente comentados como la llegada de gente nueva o problemas dentro del vestuario, por lo que se consiguió un pobre récord de 16 victorias y 14 derrotas después del All-Star. Cabe remarcar que en esas 14 derrotas se perdió por una media de 14 puntos de desventaja, una barbaridad para uno de los equipos más sólidos en defensa y uno de los máximos aspirantes al título que, con el paso del tiempo y de las derrotas, ven como se van esfumando sus posibilidades de convertirse en el mejor equipo de la NBA.


Hoy tendremos de nuevo otra oportunidad para ver si resucitan los Pacers, en especial Roy Hibbert, en el 4º partido de la serie que los enfrenta a los Hawks de Atlanta, a las 20:00 hora española.

Recuerda que puedes seguirme en Twitter en @JadarusTwittah

Chicago, ciudad de las segundas oportunidades


Desde hace varios años el periodo de FA de los Chicago Bulls ha sido bastante discreto por decirlo de alguna manera. Contratos por el mínimo salario para jugadores, a priori suplentes y con un rol especifico. Y digo a priori, porque hay casos como el de Mike Dunleavy en los que han tenido que subir un peldaño en la rotación y ocupar el puesto de titular. Pero si de algo han destacado estos jugadores es que gracias a Tom Thibodeau y su staff han gozado de una segunda oportunidad o simplemente han mejorado en varios aspectos de su juego.

Retrocedamos al año pasado. La plantilla de los Chicago Bulls se enfrentaban a su primer año sin Derrick Rose a consecuencia de la lesión sufrida en los playoffs de la campaña 2011-2012. Para suplir la baja, la dirección acometió los fichajes del base Nate Robinson y el escolta italiano Marco Belinelli. El base estadounidense era conocido por su electricidad en el juego y su mala cabeza a la hora de tomar decisiones. En Chicago partiría desde el banquillo y era el encargado de aportar los puntos que un equipo tan defensivo como éste estaba necesitado. Nate cumplió, y no sólo cumplió sino que además su toma de decisiones mejoró notablemente. No siempre tomaba las decisiones correctas ya que a Robinson le gusta tirar más que a un niño un caramelo pero éste factor a veces negativo se vio reducido en esta temporada. Muchos incluso se atrevieron a decir que la pasada fue la mejor temporada de Nate en su carrera. Tras ese año el pequeño base hizo sus maletas hacia Denver, a razón de un contrato de dos años con la franquicia de Colorado.


El otro improved player de la temporada pasada fue el ya mencionado Belinelli. Marco llegó como especialista en triples, rol que ocuparía como suplente de Jimmy Butler. Su temporada respecto al tiro fue mala, con un 39.5% en tiros de campo y un 35.7% en tiros de tres, sus peores cifras en su carrera. ¿Y entonces en que mejoró? En los números no se aprecia su mejoría, ya que mejoró en su capacidad de manejo del balón y de distribuir juego. No realizaba el último pase que hacía sumar un uno al contador de asistencia pero creaba espacios y jugadas para sus compañeros con y sin balón. Seguramente este factor ayudó a convencer a Gregg Popovich para acometer su fichaje, ya que por todos es conocido lo bien que mueven el balón los de San Antonio. Y por si fuera poco, Marco está teniendo una de sus mejores temporadas en su carrera con 49.8% en tiros de campo y 45.1% en triples para 11,6 puntos por partido.

Mapa de tiro de Belinelli. | Click para ampliar

Ya en esta campaña, nos encontramos con el caso de Mike Dunleavy, un veterano alero que llegó al equipo con el mismo rol que Belinelli sólo que en la posición antes mencionada. La temporada empezó y a los pocos partidos Derrick Rose volvió a caer lesionado para toda la temporada. Esto hizo que Luol Deng, jugador idolatrado por la afición fuese traspasado al acabar contrato y no tener intención de renovar, la franquicia sacó unas segundas rondas de draft y estar debajo del límite salarial a cambio. Con Deng fuera, el puesto de alero titular caería sobre Dunleavy, con las supuestas dudas que eso conllevaba. Mike no era un grandisimo defensor, y eso en el plan de juego de Thibs sería un punto débil que atacar para los rivales. Pero el veterano jugador mejoró en este aspecto y su entrega a día de hoy es muy importante. Además, su tiro de tres supone un alivio para el pobre ataque de Chicago por lo que su contribución está siendo bastante buena.

El último y más destacado o impresionante caso de mejora es el del base DJ Augustin. Con la ya mencionada baja de Rose, los Bulls se quedaron con dos bases sanos en la rotación: Kirk Hinrich y Marquis Teague. Aunque bueno, a decir verdad Teague nunca contó demasiado en la rotación como demuestra su traspaso a los Brooklyn Nets por el alero Toko Shengelia. A raíz de esto, se fichó al agente libre DJ Augustin, el cual había sido cortado por los Toronto Raptors. DJ cuajó enseguida, su aportación desde el banquillo se ha mostrado vital para alcanzar la cuarta plaza del este en un Bulls que parecían muertos antes de su llegada. Y no es que lo diga yo, el All-Star Joakim Noah manifestó la importancia de Augustin con estas palabras: "DJ ha estado jugando un gran baloncesto y no estaríamos en la posición que estamos ahora sin su fichaje". Sin duda no hay ahora mismo una voz más autorizada que la de Joakim en los Bulls para hablar y estas palabras dejan claro el papel de DJ. Su anotación es su gran virtud pero su juego rápido dista mucho del lento que propone Hinrich por lo que hace a los de Thibodeau algo menos previsibles a la hora de atacar. Su juego pick & roll y su tiro han hecho que gente como Noah salga beneficiada ya que atrae a los defensores rivales dejando hueco en la zona o en caso contrario, tirando desde los 7,25 metros. Sus números actuales en la temporada (con los Bulls) son de 14,3 puntos con 41,7% en tiros de campo y 40,9% en triples acompañados de 5,1 asistencias en 30,4 minutos por partido. Números muy buenos para un jugador que viene de ser cortado y que lleva varios años intentado encontrar su hueco en varios equipos.

Como veis, los Chicago Bulls se han convertido en un equipo que ha hecho mejorar a varios jugadores en su carrera o que han disfrutado de una segunda oportunidad en la que han demostrado su valor. Queda por ver si alguno de estos jugadores continúa su progresión en los Bulls o si en cambio deciden o son forzados por temas de tope salarial a cambiar de aires como viene siendo la tónica. El siguiente que ha decidido probar suerte es Jimmer Fredette, un base pick #10 del draft del 2011 cortado por los Sacramento Kings ya que no ha rendido en su esperado nivel. Jimmer ha levantado grandes expectativas en Chicago por su juego en la NCAA, veremos si en un futuro debemos incluirlo en esta lista.

Concurso de mates 2012, ¿el peor de la historia?


Muchas personas recuerdan el concurso de mates del año 2012 como uno de los peores de la historia. El sabor agridulce que quedó entre los espectadores en elAmway Center de Orlando es difícil de explicar. Se intentará destapar el concurso mate por mate, analizando por qué se le considera como uno de los peores.

Puede que Michael Jordan mal acostumbrara en su época, pero de eso ya hace mucho. Los mates de Air eran simplemente bestiales, de otro mundo. A los espectadores les costaba explicar lo que sentían cuando el mejor jugador de la historia de este deporte volaba sobre rivales y todo lo que se le podía de por medio, desafiando a la ley de la gravedad. Más tarde llegó otro que tampoco lo hacía mal. Ese era Vince Carter, posiblemente el mayor especialista de la historia de la NBA en esta modalidad. Los primeros concursos del siglo XXI contaban con su cara en los carteles y anuncios, una autentica bendición y bálsamo para los amantes de los altos vuelos; pero como se ha dicho anteriormente esto se acabó hace tiempo, y la de ahora es una nueva modalidad de concursos, mejores o peores, dependiendo en la opinión personal de cada uno.

Si el concurso del año 2012 es considerado uno de los peores será por algo y razones no faltan. Los cuatro participantes no convencieron desde el primer momento. Blake Griffin, ganador del anterior concurso en Los Ángeles 2011, no consideró oportuno ir a retener su corona. El Cyborg un año atrás había reinado saltando un coche; algo insólito, nunca visto. El nivel estaba sobre las nubes y puede que después de esto cualquier cosa podría parecer poco, pero ese año dieron razones para realmente pensarlo.

Los participantes del concurso fueron: Jeremy Evans (Utah), Chase Budinger (Houston), Paul George (Indiana) y Derrick Williams (Minnesota). Para esa edición, el formato del concurso cambió de tal manera que, cada participante tuvo la oportunidad de hacer tres mates y los resultados fueron enteramente decididos por los fanáticos que votaron vía mensaje de texto o vía Twitter. Sin jueces, algo que trajo cierta controversia.


El encargado de comenzar la primera ronda del concurso fue Chase Budinger, que realizó un mate por encima de Puff Diddy en homenaje a la película 'Los blancos no la saben meter'. Después vino Jeremy Evans y su sencillo mate con una cámara en la cabeza. Nada nuevo, mate de partido cualquiera. Paul George y Derrick Williams no hicieron levantarse del sillón tampoco. El alero de Indiana Pacers saltó por encima de Roy Hibbert, aunque apoyándose en él, lo que le perjudicó lo suyo. Derrick Williams saltó una moto colocada a escasos metros de la canasta, imitando a Blake Griffin, pero unos cuantos niveles menos. La descafeinada primera ronda hacía presagiar lo peor para el espectáculo.

La segunda ronda posiblemente fue lo mejor de lo peor. Como el dicho de el listo entre los tontos. Chase Budinger volvió a hacer los honores con un tomahawk en toda regla. Mate fácil y sencillo pero con un póster interesante. Luego vino Jeremy Evanspara hacer el que fue posiblemente el mejor mate de la noche, el primero que hizo levantar al pabellón hasta ese momento. El jugador de Utah machacó con 2 balones lanzados por Gordon Hayward mientras saltaba a este mismo. De los pocos mates de antaño que se vio durante todo el sábado. Tras la primera ovación del respetable, Paul George apagó las luces del pabellón e hizo un 360 a oscuras con una camiseta fosforescente. Derrick Williams se encomendó al mítico '360' recogiéndola en el canto del tablero. Ricky Rubio fue el encargado de preparársela.

En la tercera y definitiva ronda volvió el pobre nivel de la primera. Jeremy Evansvolvió a destacar con un mate en homenaje a Karl Malone saltando por encima de un cartero mientras hacía el típico gesto del histórico ala-pivot de Utah Jazz. Esta fue posiblemente la acción que decantó al publico, aunque la estatura del propio cartero fue uno de los temas más discutidos ya finalizado el concurso. Antes, Budinger se encargó de hacer otro homenaje. Estuvo dedicado a Cedric Ceballos y realizó el mate con una venda en los ojos. Difícil, aunque la visibilidad a la hora de hacer el mate se puso en entredicho. Paul George concluyó el turno de homenajes con uno al propio Larry Bird,colocando una pegatina del jugador en el tablero mientras con la otra mano realizaba el mate. Original, pero no efectivo. Derrick Williams acabó la serie de mates con uno acorde al concurso de ese mismo año, normalito y sin clase. Por la falta de tiempo, el jugador por aquel entonces de Minnesota lanzó el balón contra el tablero para finalizar con un mate de partido.

El ganador del polémico concurso fue Jeremy Evans. Posiblemente en otras circunstancias no tuviera nada que hacer pero ese mismo año su nombre fue el que tuvo más apoyo entre más de 3 millones de votos de los aficionados. Su mejor mate fue un salto sobre su compañero Gordon Hayward, que sentado en una silla lanzó 2 pelotas que Evans atrapó y machacó en el mismo salto; de lo poco destacable del acontecimiento.

Esa es una nueva generación de jugadores y con ello hay que adaptarse a lo mejor que ofrece cada tiempo determinado. Puede que sea una época en la que el sábado del tercer fin de semana de febrero no brille como lo hacía en otras décadas. Puede que la solución más rápida y eficaz sea volver a llevar a estrellas de la liga al concurso de mates. Puede que Adam Silver se tenga que ver obligado a obligar a los jugadores realmente aptos a que participen sin opción alguna si lo que realmente quiere es volver al espectáculo de antaño. Aunque lo que sí es indiscutible es que se tendrán que buscar otro tipo de referentes, porque los que se fueron haciendo de esto algo tan grande, ya no volverán.